Qué es?

El Grupo de Salud Mental y Convivencia Social de la Secretaría de Salud Pública Municipal, desarrolló La Campaña Comunicativa “Me Voy de Rumba y no me Derrumbo” desde el año 2006, está enmarcada en la Estrategia Nacional “Pactos por la Vida: Saber Beber, Saber Vivir”.

Surge como una como una forma de mitigar los daños ocasionados por el consumo de alcohol y la alta prevalencia de consumo de la población (y más en menores) en Cali. Esta campaña constituye una referencia a la búsqueda de acuerdos entre diversas instancias sociales que tienen un papel sustancial en la cadena de eventos conducentes a la producción, comercialización y consumo de bebidas alcohólica, con la finalidad de que ese consumo se dé en condiciones que no atenten contra la vida de los consumidores , enfatizando en la necesidad de prevenir y de mitigar la multitud de consecuencias negativas potenciales que el consumo de alcohol representa para la salud y para el bienestar de los consumidores y de las personas relacionadas en su entorno social, consecuencias que configuran un problema de salud pública altamente prevalente.

QUE SE BUSCA?

Asimismo, busca Incrementar la percepción del riesgo asociado al consumo recreativo del alcohol en la población joven caleña, a través de una campaña que involucre grupos juveniles, sitios nocturnos de rumba y medios de comunicación.

  • Contribuir a una cultura de auto-regulación en la ingesta de alcohol por parte de l@s consumidores.
  • Disminuir los índices de accidentalidad a causa de la ingesta de alcohol.

Esta estrategia propone construir nuevas capacidades humanas, sociales e institucionales dentro de los presupuestos de la cultura ciudadana, dándole un nuevo alcance a las posibilidades de la autorregulación, la regulación social y al control normativo, dando como resultado la construcción de una cultura de la rumba segura.

Se trata de darle oportunidad a la pedagogía de la prevención, más que a la pedagogía de la sanción,  con la claridad de que “Consumo responsable” es apenas el primer escalón de un largo proceso donde las partes involucradas (sociedad, gobierno, fábricas de licores, empresarios de la rumba, familia, escuela y consumidores ) constituyan Redes sociales que protejan la rumba, y las cuales deben establecer estrategias  para que la alarmante cifra de consumo de alcohol en exceso, se reduzca año tras año.

El consumo moderado del alcohol, de acuerdo con el Decreto 120, debe entenderse bajo la lógica de  la posibilidad de autorregulación de las personas, la asunción del principio individual del saber-beber como un estilo de vida saludable, cuya decisión es posibilitada por un desarrollo personal, un ambiente social y un marco normativo adecuados. Para decirlo en otros términos, el principio del saber-beber constituye el resultado de una evaluación y decisión personal que está determinada por el ambiente o contexto social y cultural. En este orden de ideas, no hay una única manifestación del saber beber, ya que la determinación individual puede llevar a la persona desde decidir no tomar, hasta decidir hacerlo teniendo en cuenta el cuidado de sí, la protección de la vida y la seguridad propia de los que lo rodean.

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